Santi Eraso Beloki | santieraso.wordpress.com. Arte, Cultura, Ética y Política
Estas reflexiones publicadas en el periódico Diagonal son las notas que empleé en sendas conferencias impartidas a finales de Junio. La primera, invitado por Enrique Villalba, en elMaster de Gestión Cultural de la Universidad Carlos III , y la segunda por Ruben Caravaca, pocos días después en la III Universidad Popular de Verano Campo de Cebada.
Más allá del tópico idealista que circunscribe el concepto de cultura exclusivamente a las clásicas bellas artes, la cultura también es todo aquello que nos constituye como ciudadanos, la lengua que hablamos, la manera en la que nos vestimos, cómo establecemos nuestras relaciones de género, los usos y costumbres ordinarios y extraordinarios de la vida cotidiana, las celebraciones populares, los mitos, narraciones, expresiones formas etc. Parafraseando al director de cine Jean Luc Godard, cuando dice que cada plano es una cuestión ética y, por tanto, implica una responsabilidad política, también lo es qué y de qué manera comemos, cómo y dónde compramos lo que vestimos, las películas y libros que vemos y leemos, a qué dedicamos nuestro tiempo libre. En fin, todo esos gestos “culturales “ forman parte de una cadena de compromisos, o la ausencia de ellos, que afecta a nuestro entorno cercano, pero también al mundo común que habitamos.
Hacia un manifiesto de los [ESPACIOS] de nueva generación
Raúl Oliván | raulolivan
1. Hay espacio donde hay personas. Una construcción adquiere categoría de espacio cuando tiene una unidad de referencia con la que medirse. La única unidad que puede dotar de dimensión significativa a un espacio son las personas. El mejor indicador posible es cuántas personas producen/obtienen cuánto valor en los márgenes de un espacio dado.
2. Los tres modelos de gestión que conocíamos hasta ahora (público, privado y social) deben dar paso a un cuarto paradigma. Un modelo de confluencia e hibridación donde las fronteras desaparecen.
3. Las iniciativas más confluyentes son las que mejor se han adaptado a los vertiginosos cambios de nuestra era. Cada uno de los tres vectores aporta habilidades esenciales a los proyectos de nueva generación. La inteligencia colectiva y la empatía del enfoque social; la escala, el músculo y la seguridad jurídica de la acción pública; la capacidad de innovación y orientación a resultados de la lógica privada.