Judit Carrera | El País (Ed. Catalunya), 18 abril 2015
Estos días puede verse en los cines National Gallery un fascinante documental de Frederick Wiseman sobre el clásico museo de Londres. El filme narra el día a día de esta institución del siglo XIX a través de las reuniones estratégicas de su equipo directivo, el trabajo minucioso de sus restauradores, la vocación de su servicio educativo y el vínculo del museo con sus visitantes. Lo que podría ser una mera pieza para los amantes de la gestión cultural se acaba convirtiendo en una experiencia estética y política inolvidable, que demuestra la vida y el potencial utópico de esta institución centenaria.
Hacia un manifiesto de los [ESPACIOS] de nueva generación
Raúl Oliván | raulolivan
1. Hay espacio donde hay personas. Una construcción adquiere categoría de espacio cuando tiene una unidad de referencia con la que medirse. La única unidad que puede dotar de dimensión significativa a un espacio son las personas. El mejor indicador posible es cuántas personas producen/obtienen cuánto valor en los márgenes de un espacio dado.
2. Los tres modelos de gestión que conocíamos hasta ahora (público, privado y social) deben dar paso a un cuarto paradigma. Un modelo de confluencia e hibridación donde las fronteras desaparecen.
3. Las iniciativas más confluyentes son las que mejor se han adaptado a los vertiginosos cambios de nuestra era. Cada uno de los tres vectores aporta habilidades esenciales a los proyectos de nueva generación. La inteligencia colectiva y la empatía del enfoque social; la escala, el músculo y la seguridad jurídica de la acción pública; la capacidad de innovación y orientación a resultados de la lógica privada.