Fernando Rueda | Blog El País. Alternativas | 29 de julio de 2015
Cada cierto tiempo nos amanecemos con noticias sobre ocupaciones y desalojos de espacios de autogestión ciudadana. La más reciente ha sido la del desalojo del local de Patio Maravillas
En España y en muchos países europeos, en los que Alemania con Berlin a la cabeza, ha sido precursora, existen cientos de iniciativas que generan nuevos modelos de gestión en lo económico y en lo social, basados en la cooperación horizontal. Las noticias de ocupación y desalojo suelen ser portada en los medios. Las informaciones sobre sus otros impactos quedan generalmente escondidos en la comunicación pública.
Muchas de estas iniciativas son vistas con desprecio y con temor por los sectores más conservadores -y no tan conservadores- de la sociedad, cargados sin duda de razón en lo que a usurpación de una propiedad privada se refiere. No tanto en los adjetivos proferidos hacia sus promotores, generalmente tachados de radicales, perroflautas, violentos o adjetivos similares.
Història de les polítiques culturals municipals a Catalunya (1979-2015)
“(…) una de les condicions per aconseguir la felicitat és que l’expressió no es quedi mai enrere de l’experiència. Hem de ser capaços d’expressar tot el que sentim i vivim, perquè tot el que se’ns quedi a l’interior inexpressat (…) es converteix en obstacle per a la llibertat interior, en una molèstia per a la felicitat, i a la llarga aquesta acumulació d’experiències no dites o mal expressades produeix una explosió de violència cap a fora o una implosió nefasta cap a dins.”
Emili Teixidor, La lectura i la vida