Destacats

Apunts #17

Encerts i desencisos del micromecenatge de Pedralbes. Martí Casa i Payàs. Embadalits

What Next?

What Next? (I ara què?) és un col·lectiu cada vegada més gran d’organitzacions artístiques i culturals que es reuneixen per promoure, donar suport i debatre sobre al treball cultural que dia a dia es desenvolupa al llarg de tot el Regne Unit. Tenen per objectiu establir aliances amb els polítics i les comunitats i difondre els temes debatuts a les organitzacions artístiques a través de correus electrònics. El col·lectiu vol ser una mena de catalitzador del debat nacional sobre les arts i la cultura i activar el desenvolupament de projectes conjunts.

El passat 29 d’abril What Next? va celebrar una conferència a Londres que va reunir a més 650 professionals  i activistes que van debatre sobre com involucrar més a la ciutadania i a les comunitats en l’art i la cultura. La reunió va provocar una allau de respostes a Twitter. El col·lectiu de professionals del sector cultural Arts Professional (AP) ha recollit alguns d’aquests tuits i ha demanat al seus autors que ampliessin les seves aportacions al seu blog. 

Abrir los posibles. Los desafíos de una política cultural hoy

Marina Garcés | menoslobos

Cuando la cultura se ha convertido en el principal instrumento del capitalismo avanzado, ¿tiene sentido plantear de nuevo la necesidad de una política cultural? En estas líneas argumento que sí: más allá de la gestión cultural, pública o privada, que administra bienes y productos considerados culturales, es necesario plantear una verdadera relación entre política y cultura. Esto significa, a mi entender, hacer posible la expresión autónoma a través de la cual una sociedad puede pensarse a sí misma. La cultura no es un producto a vender ni un patrimonio a defender. Es una actividad viva, plural y conflictiva con la que hombres y mujeres damos sentido al mundo que compartimos y nos implicamos en él. Por eso una política cultural hoy sólo puede apuntar hacia la necesidad de “desapropiar la cultura” para hacer posible otra experiencia del nosotros. Éste es hoy el desafío. Atreverse a asumirlo pasará, necesariamente, por ir más allá de tres lugares comunes que codifican el ámbito de lo cultural: 1) más allá de la tiranía de la visibilidad, 2) más allá de la trampa de la actividad y 3) más allá de la idea misma de cultura.

Démocratiser la culture! Une histoire comparée des politiques culturelles

L’últim número de la revista digital «Territoires contemporains» titulat «Démocratiser la culture! Une histoire comparée des politiques culturelles» recull set articles on s’hi analitza l’evolució de les polítiques culturals de França, Bèlgica, Itàlia, Irlanda, Gran Bretanya, Estats Units i Bulgària durant la segona meitat del segle XX. Sota la direcció de Laurent Martin i Philippe Poirrier, l’objectiu és fer un seguiment cronològic i comparatiu dels eixos i tendències que han marcat l’acció cultural d’aquest països. L’objectiu és analitzar, en cada cas, com s’han desenvolupat els processos de democratització i institucionalització de la cultura, i la posada en marxa dels ministeris de cultura. També es contempla el paper d’altres agents cultural no públics i, en alguns països com França, el dels intel·lectuals. També es presta atenció a la funció de les polítiques d’educació i els mitjans de comunicació en la democratització, construcció i transmissió de cultural.

Industrias creativas y empleo: reflexiones desde la crisis. Jaron Rowan

Los gobiernos y partidos políticos, Rajoy a la cabeza, repiten hasta la saciedad que las industrias creativas y la generación de pequeñas empresas por emprendedores (emprendizaje) constituyen un modelo productivo capaz de generar empleo y contribuir a sacarnos de la crisis. Mientras los recortes en cultura no paran de crecer, las políticas culturales cada vez se enfocan más en la promoción del emprendizaje.

Cultura de descuento y revolución low-cost

Max Hernández Calvo |  minorliterature

¿Qué debe hacer el sector cultural español ante la crisis? Es una pregunta tan mala como urgente. Por ello ando preguntándome, en vez, ¿qué haría yo ante la crisis? Es decir, qué haría desde una función institucional del sector cultural y, más puntualmente de museos, que es lo que conozco de primera mano (aunque mi experiencia sea más bien yankee). En breve, me pregunto qué haría para hacer, así, sin dinero.

En clave optimismo self-help se dice que lo positivo de la crisis es que obliga a aguzar el ingenio y poner en marcha la creatividad. Claro, para diseñar una programación “a la medida” del tijeretazo. ¿Pero realmente solo basta con abaratar costos? Programar barato en alineación normativa con la nueva “realidad económica”, impuesta ideológicamente, sí que es posible. En el “tercer mundo” la programación low cost es práctica corriente—que suele pasar por la factotum-ización obligatoria de los trabajadores de la cultura y/o por su precarización—. Pero la imposición de un límite de “gasto” en cuanto al capital financiero no entraña que ese límite aplique a toda forma de “capital”. En ese sentido, simplemente programar actividades “baratas”, sin buscar redistribuir, al menos, capital simbólico, es acatar el recorte y reproducir su lógica para otras formas de capital.

Emprendizajes en cultura : sus discursos, alteraciones y contradicciones en el Estado español

En el marc de la recerca sobre «Treball, economia i producció cultural: una aproximació crítica a l’economia creativa» que va desenvolupar per a obtenir el Doctorat en Estudis Culturals a la londinenca Goldsmiths University, Jaron Rowan  va publicar la investigació realitzada al llarg de l’any 2009 i finançada pel Centro Cultural Montehermoso, on analitza els diferents discursos, narratives, programes i institucions que tenen per objecte la promoció a l’estat espanyol de l’emprenentatge als sectors  culturals. L’emergència de la figura de les i els emprenedors culturals sorgeixen en un context on l’esfera cultural ha vist incrementar fortament la seva dimensió econòmica i on les denominades indústries creatives demanden de manera creixent uns perfils professionals que posin en valor la cultura i la rentabilitzin, propiciant el desenvolupament econòmic i el teixit d’empreses culturals.

Interacció, 8 de maig de 2013. Algunes de les coses que es van dir ahir a Interacció

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Gràcies per la vostra participació!

La cultura com a sistema

Ferran Farré  | Vindicacions

“actividades culturales y creativas, todas aquellas actividades en las que desde una intencionalidad que va más allá de la simple ocupación del tiempo de ocio, donde los seres humanos, como consecuencia de sus necesidades expresivas, comunicativas y emocionales interaccionan, de manera más creativa o más pasiva, con flujos de información simbólicos, persiguiendo cierto impacto estético, expresivo, cognitivo, emocional o espiritual sobre sí mismos o sobre los demás. Estas interacciones se pueden materializar en actos aislados o en espacios de relación social y se pueden articular tanto a través de sistemas de intercambio formales y reglados como el mercado, la educación, o las organizaciones culturales (empresas, organizaciones e instituciones) o informales y poco estructuradas como resultado natural de la interacción social.”

[#854] "La función de la cultura pública no es generar mercado sino estructura cultural"

José Ramón Insa  | Espacio Rizoma

Existen muy diferentes campos semánticos para abrazar el concepto de cultura. Uno son tomados desde el ámbito teórico-racional y otros desde el ámbito empírico. La necesidad de una convergencia entre ambos es absoluta para crear espacios de responsabilidad pública. En periodos de recesión como el actual se produce también una paradoja: se busca una especie de movimiento perpetuo en el que se intenta dar apariencia de normalidad a través de hinchar programas de modo demasiado artificial. Este encadenamiento de eventos continuos supone más una metáfora de la intencionalidad de representaciones que de una ejecución de procesos de construcción de cultura. Estaría bien aprovechar la situación para detenerse mínimamente y reflexionar. Sin embargo, construir un corpus teórico en las administraciones es una auténtica quimera que continuamente se tumba desde criterios economicistas e hiperactividad programática. Sin una perspectiva de futuro amplio se gestiona desde la inercia y en ocasiones desde la ocurrencia, una subjetividad hipertrofiada que no es sino el reflejo de una interpretación parcial de la realidad circundante. Estas posiciones de “seguridad” eximen de seguir pensando y es una posible causa de que la cultura local no siga avanzando en la misma proporción que avanza la calle.  Unas posiciones que se aferran a una especie de “política de la intrascendencia” preocupada por intereses limitados a las lógicas del poder.