David Ruiz

Crowdfunding. Apuntes críticos en torno a la financiación alternativa de la cultura

David Ruiz | Economía y Cultura

La gestión cultural y las políticas culturales hoy en día no se entienden sin uno de sus capítulos centrales: la financiación de la cultura. Y la financiación torna más sustancial cuanto más difícil sea conseguirla. Los datos y la dificultad que manifiestan los agentes culturales para conseguir acceso a esa financiación nos hacen suponer un cambio de paradigma en el que:

  • O la actividad cultural y creativa ha perdido peso e importancia social por múltiples razones
  • O vivimos un cambio de paradigma económico
  • O ambas son ciertas y se retroalimentan.

Los recursos públicos no llegan o no existen y la financiación privada escasea en ciertos sectores aparentemente menos productivos y/o más pequeños. En este contexto y con más ánimo de supervivencia que de exploración de nuevos canales de financiación, la cultura intenta hacerlo a través del crowdfunding o la micro financiación colectiva.

Del contrato social a la privatización de los bienes culturale

David Ruiz | Economía y Cultura

El contrato social

“El primer hombre a quien, cercando un terreno, se le ocurrió decir esto es mío y halló gentes bastante simples para creerle fue el verdadero fundador de la sociedad civil. Cuántos crímenes, guerras, asesinatos; cuántas miserias y horrores habría evitado al género humano aquel que hubiese gritado a sus semejantes, arrancando las estacas de la cerca o cubriendo el foso: ¡Guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra de nadie!” Estas palabras de Rousseau (Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, 1755) nos sitúan en su concepción del estado en el más amplio sentido. De esta manera, una vez el hombre sale de su estado natural, necesita “encontrar una forma de asociación que defienda y proteja de toda fuerza común a la persona y a los bienes de cada asociado, y por virtud de la cual cada uno, uniéndose a todos, no obedezca sino a sí mismo y quede tan libre como antes. Tal es el problema fundamental al cual da solución el contrato social

La pequeña industria cultural. en torno a microempresas, autoempleo, emprendimiento y contradicciones.

 David Ruiz | Economía y Cultura

Asomándonos a algunos datos

Más de cien mil empresas culturales (108.556 según los datos del anuario de estadísticas culturales) constituyen (constituían en 2013) la base sobre la que hablamos cuando hacemos referencia a la industria cultural en España. No es posible establecer fronteras rígidas sobre qué sea, mas, si ciertamente existe algo que sea “industria cultural” (consideramos en nuestra reflexión su existencia, aunque no esté del todo claro que sea, efectivamente, cultura) no sólo está constituida por el tejido empresarial. Las administraciones públicas tienen un peso determinante en ella, además del tejido asociativo, creadores y múltiples agentes más, pero estas empresas se erigen en el elemento fundamental de tal industria.

Apología de los centros culturales de proximidad

David Ruiz | Economía y Cultura

Considerar aquellos espacios culturales en los que los caracteres de usuario, ‘consumidor’ y creador confluyen, atienden a los mismos intereses o coinciden en las mismas personas, es dirigir la vista a los centros culturales de proximidad (en adelante, CCP). La proximidad espacial y temporal por un lado, y la proximidad de intereses por otro conforman una de las propiedades esenciales de este tipo de centros. En este sentido, el ámbito conceptual al que nos referimos cuando hablamos de equipamientos o centros culturales de “proximidad” tiene una triple referencia que nos acerca a estas características: